NOS SIGUEN BOMBEANDO...
Ferro se quedó con las manos vacías en el Chateau Carreras.
Fue 1-0 para Talleres, en un partido que a pesar de que en lo netamente futbolístico no dejó mucha tela para cortar, sí permite empezar a sospechar de maniobras emparentadas a perjudicar desde árbitrajes a los pibes. Ejemplo: Klein fue golpeado impunemente mientras jugó, y ningun agresor fue amonestado, mientras que en un intento ofensivo, Eugenio tropieza sin querer con un defensor y Ferreya increiblemente le muestra tarjeta amarilla. Y la del penal...no tiene nombre.
El primer tiempo fue emotivo: pero sólo los quince minutos finales. Corrían 38' y Macalik, a destiempo, baja al delantero Plana en el área, y penal clarísimo cobrado por Ferreyra. A esa altura, el partido venía complicadísimo los cordobeses habían manejado más la pelota, pero sin claridad, mientras que en Ferro, Klein -brutalmente castigado durante el lapso que jugo- casi en una pata no podía hacer mucho y en la delantera Salmerón y Mugabure luchaban pero de manera infértil. Entonces, no quedaba otra que invocar a San Ríos, ese que también invocamos una tarde en Cuyo. Y no nos falló. Martín le atajó el penal a Leguizamón, ahogó el grito tallarín e hizo revivir a la verde esperanza.
Los pibes sacaron pecho y se hicieron del balón, sin Klein en la cancha, reemplazado por Goñi que tuvo una chance increíble para abrir el marcador: error defensivo de Talleres, y el volante recién ingresado se va directo al arco dispuesto a definir, pero el arquero Cuenca lo toma alevosamente de la camiseta provocando la consecuente caída y clarísimo penal.
Pero Ferreyra, y el linesman se hicieron los sotas, y nadie vió nada. Pitazo final y bronca del lado de Caballito.
En la segunda mitad, las cosas no variaron. El juego siguió siendo el mismo, Ferro sin poder culminar los ataques en llegadas claras, y Talleres con un Plana iluminado que abría juego. Y fue a través de este que Felicia recibe un pase, y con un bombazo de zurda clava el único gol del partido. Justo cuando Pereyra había dispuesto tres delanteros en el campo (a Muga y el Pupi, se le había sumado Bender que ingresó por Castellani) y se estaba mejorando en los últimos tres cuartos de cancha.
Agua demasiado fría cayó inesperadamente y a tratar de darlo vuelta. Pero no se pudo, y no quedó otra que asumir la derrota y pensar en lo que se viene el proximo fin de semana en casa: EL PORVENIR. Y pensar también en no olvidarse de los últimos arbitrajes, que impunemente perjudicaron a este humilde grupo de pibes.
Hasta el sábado!