FUTBOL: Ferro 2 - Defensa y Justicia 1
Por fin! Ferro volvió a ganar, después de un montón de tropezones. Fue contra un rival durísimo, al que había que sacarle de cualquier manera estos 3 puntos de ventaja.
No fue fácil y de costumbre, se sufrió...y cómo!!!
El partido había empezado bastante fácil para Ferro, mostrando un buen dominio de balón que pudo transparentarlo rápido a los 9 minutos con un gol de Klein. Tembló Caballito con ese grito.
La ventaja inicial se reflejaba en el dominio verdolaga, pero las cosas se iría complicando un poquito, cuando el mediocampo del "halcón" empezó a luchar y acercarse de a poquito al arco defendido por Brasca. Faltando unos pocos minutos para el cierre, se había emparejado el trámite, y en una desatención defensiva (parecida a la que sufrimos el viernes pasado en Gerli) Ferrer prueba un disparo en las puertas del área que no fue fuerte pero si efectivo para lograr el empate. Otra vez los ecos de "la mufa" empezaban a sonar sobre los tablones del Monumental de Madera.
El segundo tiempo mostró a un Ferro decidido, que no dió lugar a vacilaciones. Desde el arranque intentó acorralar al equipo de Varela, tanto que se les hacía cada vez más dificil parar los embates de Monje, Barale y Klein. Pegaron en demasía, y la consecuencia fue la expulsión del ex-Ferro Arancibia. Con un hombre de más, los de Pereira se fortalecieron, sumada a la entrada de Carabajal que capitalizó el juego en sus pies y orientó a sus compañeros hacia la victoria. Pero faltaba el último toque. El tiro de gracia en el área rival. Y para eso entró Mugabure por Salmerón, que no tuvo una buena tarde. Las esperanzas de todos los hinchas se pusieron en él. Y pasaron tres intentos, hasta que por fin la pelota besó la red con un zapatazo de Juancito, que dejó con una intensa afonía a todos. La sensación fue casi como la vivida en aquella primer fecha del Apertura, un volver a creer que no todo está perdido. Y con el pibe de Villa Maza otra vez como protagonista principal.
Lo demás, no importa. Lo que resta del partido fue un monólogo verde, un incesante contar de los minutos que faltaban para que el impresentable referí Maccarone diera la sentencia final con el silbato.
Volvió la alegría nomás...y que se quede por un largo tiempo...